Una autoestima equilibrada nos hace más sanos

06 Noviembre, 2017

Una autoestima equilibrada nos hace más sanos


La prestigiosa publicación ‘Bristish Medical Journal’ se ha hecho eco de un estudio importante. Michael Marmot, catedrático de Epidemiología y Salud Pública de la University College de Londres, ha publicado los resultados de una investigación que muestra el impacto de la autoestima en el estado de salud de las personas.

Las personas con baja autoestima presentan problemas de insomnio, lo que acarrea menor descanso, afectaciones en la memoria y músculo esqueléticas. Así mismo, ha quedado constatado que, además de autocastigarse constantemente desde un punto de vista psicológico, estos pacientes pueden causarse heridas físicas, con las uñas y arrancarse el pelo, entre otras agresiones.

Del mismo modo, la ausencia de autoestima genera niveles de estrés y ansiedad muy elevados. Lo primero que ataca el estrés es el sistema inmunológico, con lo que aumenta la posibilidad de estar enfermos más tiempo de lo habitual.

Finalmente, ha quedado demostrada la relación directa de una baja autoestima con los desórdenes alimenticios. Estas personas muestran trastornos relacionados tanto con el exceso en la ingesta de comida como, del lado contrario, con la anorexia.

Por tanto, si equilibramos nuestra autoestima disminuiremos significativamente las posibilidades de empeorar nuestra salud. En consecuencia, seremos más felices. Pero, ¿cómo podemos lograrlo? .

Ismael Dorado es profesor de la Universidad Oberta de Cataluña y Master en Inteligencia Emocional e Intervención en Emociones y Salud por la Universidad Complutense de Madrid. Dorado explica que “lo primero que tenemos que hacer es un ejercicio de autoconocimiento. Debemos empezar a pensar si las cosas que nos preocupan son reales”. Acto seguido, lo importante es “saber cuáles son tus puntos débiles y fuertes para así utilizarlos como virtudes. No hemos de pensar que somos los peores en algo. Igual no somos buenos en ese terreno, pero podemos trabajarlo y mejorarlo. Sin embargo, siempre somos buenos en algo”.

Otro aspecto a tener muy en cuenta es “mantener a raya nuestros pensamientos. A las personas con autoestima baja les suele ocurrir que se trasladan de un pensamiento al siguiente y empiezan a adelantar consecuencias”.

De la misma manera, es básico tomar la actitud de afrontar un problema y no evitarlo. Enfrentarse a un problema supone a veces cambiar de dirección, esperar, avanzar...es decir, ser flexibles. No pasa nada si tardamos más o si tardamos menos. No podemos tomarnos todo en la vida como si fuera un fracaso”.

También existe una presión exterior en forma de etiquetas sociales impuestas por el mundo en que vivimos. Valga como ejemplo, la belleza vista como una obligación y una necesidad. “No podemos vincular nuestra valía personal a algo exterior. Hay que empezar a quitar esas etiquetas”, asegura Dorado. La última recomendación es “responsabilizarse de las cosas que les ocurren, dado que las personas con autoestima baja están culpabilizando siempre a los demás”.

Los psicólogos definen la autoestima como “la valoración que hacemos de nuestro autoconcepto, que implica tener un centro de equilibrio”. Cuando nos venimos abajo la ausencia de autoestima puede ser un problema, pero cuando nos venimos arriba y pensamos que nada ni nadie es capaz de alterarnos ni de hacernos daño también lo es. En definitiva, “son dos irrealidades del mismo problema”. “Todos tenemos nuestros aspectos positivos y negativos, lo importante es poner a funcionar los positivos”, concluye Dorado.

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