Soluciones para frenar el llanto incontrolado de los niños

13 Octubre, 2017

Soluciones para frenar el llanto incontrolado de los niños


Uno de los momentos más desesperantes para unos padres es cuando su hijo rompe a llorar descontroladamente y sin motivo que justifique tanto llanto. Estos son los consejos de los especialistas para ayudar a los progenitores a recuperar el control y poner remedio a la situación.

La psicóloga, pedagoga y psicoterapeuta Isabelle Filliozat, señala en su libro 'No más rabietas: claves para evitar y solucionar los conflictos con tu hijo' que el estrés que experimenta el pequeño desencadena las rabietas como reacción para liberar las tensiones acumuladas. Es su manera de sosegarse aunque a los padres les resulte imposible de creer. De hecho, es fácil que tras pasar ese momento de explosión el niño o la niña (entre 3 y 7 años, aproximadamente) adopten una actitud totalmente normal. No se trata de que estén fingiendo sino que han eliminado esa frustración que les agobiaba.

¿Por qué aparecen las rabietas?
Lo habitual es que experimenten una frustración: un problema que se les resiste a la hora de hacer los deberes; están cansados; están enfermos; quieren conseguir algo; no aciertan a montar un juguete; no logran que sus padres les entiendan... la comunicación es la clave fundamental y necesitan ser apoyados y escuchados.

Es importante identificar la causa. Si es una rabieta provocada por la frustración de no conseguir lo que quiere es entonces cuando los padres han de saber mantener la calma y abrazarlo con cariño y firmeza sosegándolo aunque trate de zafarse lanzando algún golpe: “no voy a dejar que te hagas daño. ¿Qué puedo hacer para ayudarte?”. “Sé que es difícil pero tú puedes conseguirlo.”

Sostenerlo con ternura y firmeza es muy importante porque favorece la secreción de oxitocina, una hormona que le ayudará a tranquilizarse y a controlar sus emociones a lo largo de toda la vida.

¿Cómo prevenir las rabietas? Si la causa de la rabieta es el cansancio el objetivo procurar que ese abrazo de calma le lleve a relajarse hasta dormirlo. Si tiene hambre, se debe procurar que coma algo rico y nutritivo. Pero si la rabieta es provocada porque necesita focalizar su atención en algo hay que tratar de motivarlo. Se trata de asignarle una tarea y recordárselo cuando se dispersa. Si es en el supermercado, por ejemplo, puede escoger las naranjas. Cada tarea, elegir naranjas, colocarlas en la bolsa... debe tener el elogio cariñoso del adulto que esté con él o ella.

Tener una tarea le hace sentirse mayor y motivado. Si se siento motivado su cerebro secretará dopamina, una hormona que reduce el estrés e inhibe el temor y la ira.

¿Qué hacer si no quiere ser consolado?

Si el niño no quiere ser abrazado y consolado y dice 'Vete'; lo recomendado por los especialistas es dejar que se le pase la rabieta. Después, probablemente querrá que se lo coja en brazos. Es el momento de hacerlo: un cariñoso y breve abrazo... y después continuar con las actividades familiares.

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