“Los niños con TDH necesitan ajustar su dinámica diaria a unos horarios claros”

20 Diciembre, 2017

“Los niños con TDH necesitan ajustar su dinámica diaria a unos horarios claros”


El TDH, popularmente conocido como hiperactividad y falta de atención infantil, es un trastorno crónico, por lo que los tratamientos deben ajustarse a cada etapa del niño. Así mismo, las familias con hijos con esta sintomatología deben tener claro que el mejor tratamiento posible a día de hoy es la combinación farmacológica y de terapia conductual. Hay evidencias científicas que así lo demuestran. Estas y otras recomendaciones nos las traslada la profesora Inmaculada Moreno, directora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológicos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Sevilla. Moreno es autora de varios libros sobre el TDH, como ‘Hiperactividad infantil: Guía de actuación’ y ‘El niño hiperactivo’.

¿Cuáles son los principales rasgos psicológicos de un niño hiperactivo?

Los ejes sobre los que se sustenta la identificación y el diagnóstico son, básicamente, excesiva actividad motora, impulsividad, que se traduce en una falta de control para retrasar sus demandas. Además, se dan problemas atencionales y déficit de atención. Hemos de tener en cuenta que estos síntomas también se pueden dar en niños que no son hiperactivos. Con lo cual, una de las problemáticas es que hay que trabajar y ahondar con más elementos de los tres ejes fundamentales. Es decir, atender a la disfunción y los efectos nocivos que acarrea esta sintomatología.

En este caso, ¿qué es lo que nos puede ayudar a diagnosticar que, efectivamente, estamos ante un niño hiperactivo?

El diagnóstico del TDH es muy complejo y requiere del análisis de muchos indicadores. Lo que sí podemos avanzar es que no debiera diagnosticarse hiperactividad únicamente en base a esos tres conceptos mencionados con anterioridad.

Si se hiciera corremos un riesgo importante de errar en el diagnóstico. Hoy por hoy todos los profesionales, investigadores y guías de práctica clínica sobre esta materia insisten que debemos atender de manera muy exhaustiva y evaluar la disfuncionalidad asociada al trastorno. Es decir, qué consecuencias adversas conlleva esta sintomatología en la vida diaria del menor, cómo afecta en su rendimiento académico, en sus relaciones sociales, al ámbito familiar, etc.

¿Cuáles son las principales recomendaciones que podríamos dar a una familia con algún hijo hiperactivo?

La primera recomendación es que deben ponerse en manos de un profesional psicológico porque será el que les podrá indicar las pautas para mejorar la calidad de vida de estos niños. Dependiendo de la edad es muy importante el apoyo escolar. Estos niños, al tener deficiencias atencionales, parten con desventaja como para adaptarse al sistema académico actual si no va acompañado de ciertas adaptaciones curriculares. Así mismo, debe haber una relación de confianza mutua entre el profesorado y los padres. En el día a día del niño debemos descartar absolutamente el castigo como práctica educativa, ya no solo para los niños con TDH, sino para los que no lo padecen.

¿Son importantes las rutinas?

Es importantísimo establecer rutinas y hábitos que ellos conozcan, ajustar su dinámica diaria a unos horarios claros. Les sirve mucho para organizarse, ven exactamente qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos y su vida queda estructura en base a esas pautas establecidas en la familia. Los padres han de ser los primeros en cumplirlas.

Así mismo, debemos centrarnos en los aspectos positivos que el niño va a hacer y va a ir haciendo, aunque sea difícil. Los padres han de estar atentos y reflexionar sobre los progresos que experimentan poco a poco sus hijos. Y, además, incentivarlos.

¿Puede explicarnos cuáles son los tratamientos más utilizados en España?

Como en la mayoría de los países de nuestro entorno, en España se aplican tratamientos sustentados por una evidencia científica. Quiere decir que está demostrado que mejoran los síntomas de los pacientes. En el caso del TDH hay básicamente 2 tratamientos, la farmacológica y la psicológica, específicamente, la terapia de conducta.

Ninguna de las dos opciones por sí solas funcionan de manera significativa para mejorar la calidad de vida de los niños. Por tanto, el mejor tratamiento posible para el TDH hoy es la combinación de ambas y, además, adaptándolas a la etapa y al momento del paciente como trastorno crónico que es. Cabe añadir que en la Universidad de Sevilla llevamos años investigando una tercera vía de tratamiento, que es la neurofeedback. Es muy prometedora y está aportando ya muy buenos resultados, a pesar de encontrarse en plena fase de investigación.

Ventajas relacionadas