10 claves para relajar nuestra mente

29 Agosto, 2018

10 claves para relajar nuestra mente


Mantener sana y relajada nuestra mente es fundamental para nuestra salud. Tal y como determina la Organización Mundial de la Salud (OMS), “la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.

Factores como la ansiedad y el estrés dañan nuestro bienestar y son una amenaza. Tensiones que provienen tal vez de situaciones laborales delicadas, de problemas de pareja o de carácter personal, como una pérdida o un cambio brusco de nuestra situación vital. Esto puede provocar la alteración del necesario equilibro que requiere en nuestro día a día y afectar gravemente nuestro bienestar.

Descargar de tensiones la mente y escapar de la presión que a menudo nos producen nuestros propios pensamientos es posible con algunas recomendaciones. Se trata de recuperar la tranquilidad perdida con claves y ejercicios de meditación, actividades físicas y artísticas que nos ayudan a reconectar con nosotros mismos y con nuestro entorno social.

Ander Pérez, psicólogo experto en Psicología Organizacional y del Trabajo, aconseja algunas acciones y maneras de enfocar nuestro pensamiento para conseguir un mejor relax mental:

  1. Volver al presente. Relajar nuestra mente suele estar asociado a pensar más en el presente y dejar de pensar tanto en el pasado o en el futuro.
  2. Observar colores alrededor. Esta técnica nos trae de vuelta al presente inmediatamente.  Tal vez la fórmula más común es concentrarse en visualizar mentalmente una pared blanca. Este esfuerzo de concentración liberará nuestro cerebro de otros pensamientos agobiantes.
  3. Pensar dentro del bosque. Si estás perdido en los detalles (dentro de un bosque y no ves ninguna vía marcada para salir) eleva tu pensamiento a un estrato superior (mira el bosque desde el cielo y verás que siempre hay una salida).  Si estás confundido en una visión generalista de las cosas (solo ves el bosque desde arriba), baja un nivel de pensamiento hacia los detalles y las cosas más concretas (métete dentro del bosque y verás ramitas, ríos, etc…).
  4. Acompasar la respiración. Excelente manera de relajar no solo nuestra mente sino también nuestro cuerpo. No olvidemos que el sistema del estrés está compuesto por dos elementos, la mente y el cuerpo y que estos se activan, se alteran, se calman recíprocamente.
  5. Meditación.  Se trata sin duda de una de las armas más poderosas que tenemos para relajar nuestra conciencia y reconducir las voces de nuestro interior.

En paralelo a estos recursos, los especialistas recomiendan actividades que distraen nuestra atención de los puntos oscuros o bloqueos de la mente y que son muy beneficiosas si además facilitan nuestro contacto con la naturaleza. Practicar yoga, mindfulness, desarrollar actividades artísticas como pintar, escuchar o tocar música, componer puzzles etc… caminar por un prado, nadar en la playa o pasear junto a nuestra mascota son altamente recomendables.

  1. Escuchar música sin letra o incluso sonidos del bosque, del mar o de la lluvia. Las personas con alta sensibilidad auditiva consiguen extraordinarios beneficios de relajación y de calma a través de esta actividad.
  2. Ejercicio físico. Un arma potente, ya que la secreción de las hormonas producidas por el ejercicio, relaja el cuerpo y consigue una positiva estimulación mental.

Según Ander Pérez, un método racional muy efectivo para confrontar el vaivén imparable de los pensamientos negativos o estresantes pasa por buscar el equilibrio y la estabilidad en las emociones y las reacciones.

  1. Relativizar nuestras inseguridades y nuestras dudas. Se trata, básicamente, de centrar nuestro pensamiento de manera equilibrada en clave “todo tiene solución: si tiene solución no me estreso, sino tiene solución ¿por qué me estreso?”
  2. Crear anclajes. A través de la PNL (Programación Neurolingüística) se pueden crear anclajes (claves físicas como “llevarnos la mano al corazón” cuando estemos, por ejemplo, en un paisaje de montaña que nos revela paz). Este condicionamiento hará que cada vez que repitamos el gesto de “llevarnos la mano al corazón”, aún lejos de la montaña, nuestra mente recuperará la sensación de tranquilidad asociada
  3. Tener consciencia de nuestra realidad. Ser realistas y consecuentes entre las cosas que tenemos, deseamos, anhelamos etc...

Explican los psicólogos que es importante mantener la consciencia y entender que las personas tienen también capacidad para incidir en su realidad. Cuando nos sentimos agobiados es tal vez porque caemos en la tentación de creer que no tenemos el control de nuestra situación personal, familiar o profesional.

Al mismo tiempo, es muy importante comprender que no podemos controlarlo todo, con lo que a menudo es mejor dejar cosas, situaciones o pensamientos fuera de nuestras manos. Conseguimos, en estas dos fases, conducir con responsabilidad y realismo nuestro día a día más cotidiano para que no nos altere. A la vez, evitamos entrar en un bucle de pensamientos redundantes sobre eventos o situaciones que escapan a nuestra capacidad de acción o responsabilidad.

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