10 tradiciones navideñas para integrar en tus fiestas

07 Diciembre, 2018

10 tradiciones navideñas para integrar en tus fiestas


Las celebraciones de Navidad mantienen algunas costumbres regionales o locales en diferentes lugares de España que quizás no conozcas y que, si lo deseas, puedes integrar en tus fiestas este año.

1.El Tió catalán.

Tiene sus raíces en la tradición rural, en un tronco que se recogía del bosque y se cortaba. En uno de sus extremos se dibujaba una cara completa con ojos, nariz y boca. Arropado con una manta para resguardarlo del frío recibía comida cada noche siguiendo el calendario de adviento. Hoy el Tió se suele comprar con todos sus detalles. El resto del rito se mantiene: dulces y frutas que se dejan al alcance de su boca… hasta que en nochebuena los niños lo golpean con palos y un cántico para que suelte su carga: la recompensa de lo que ha comido en la mañana de Navidad. Entonces, bajo su manta, aparecen chucherías ¡y regalos!.

2. El Olentzero.

En el País Vasco y Navarra los regalos los trae la mañana de Navidad el ‘olentzero’: un carbonero mitológico de aspecto descuidado, gordito, con la cabeza cubierta con la tradicional ‘txapela’ y que disfruta del buen comer y el buen beber. Hay referencias históricas que lo relacionan con las celebraciones del solsticio de invierno y la quema de una figura que lo representaba, al final de un pasacalles, representaba la eliminación del pasado y el recibimiento de un tiempo nuevo. Las celebraciones cristianas lo han convertido en el anunciador del nacimiento de Jesús y en uno de los símbolos de la unidad del hogar.

3. Castañas asadas del Apalpador.

En la provincia de Lugo, en las montañas de O Courel y Os Ancares, una tradición navideña es la figura del Apalpador. Es un gigante carbonero que baja de las montañas en la nochebuena para palpar la barriga de los niños y comprobar si están bien alimentados. Como regalo, les deja castañas asadas. Esa noche los niños tienen que irse a dormir pronto porque si no están dormidos el gigante fantástico ¡no vendrá!.

4. Tronco ardiente.

Una tradición arraigada en varios puntos de la geografía española es encender la chimenea durante la fiestas navideñas. Antes quemar madera en hogares, chimeneas y estufas era el medio de calentar la casa pero expertos en tradiciones prerromanas remiten a la antigua celebración del solsticio de invierno cuando se quemaba un tronco que ardía lentamente en honor al nuevo sol. Antes al carbón y cenizas de ese tronco se le atribuían propiedades mágicas. Se guardaban y se echaban al fuego en las noches de tormenta para proteger la casa.

5.Visitar las ferias navideñas.

Los mercadillos y ferias de adornos navideños son uno de los planes imprescindibles en familia. Completar pesebres y la decoración del árbol y admirar la artesanía además de adquirir plantas y todo tipo de complementos para el hogar se disfruta mucho entre padres e hijos. Prácticamente todas las localidades tienen su mercadillo de Navidad pero algunos son especialmente famosos como la ‘Fira de Santa Llúcia’ en Barcelona, el mercado de la Plaza Mayor de Madrid, la Feria del Belén en Sevilla, el mercado de comercio y artesanía de la plaza de El Pilar de Zaragoza o el de Bilbao instalado en la calle Bailén.

6. Los churros con chocolate.

La mañana del Año Nuevo de Madrid, tras la Nochevieja, una tradición arraigada es la de disfrutar un buen desayuno compuesto por los sencillos y tradicionales churros espolvoreados con azúcar y bañados en chocolate a la taza. Los madrileños suelen llenar las cafeterías más emblemáticas del centro de la ciudad y seguro que hay cafeterías en toda España que en la mañana del nuevo año ofrezcan este suculento desayuno pero si no fuera así también se pueden preparar en casa unos deliciosos churros con chocolate.

7. Arrastre de latas.

En Algeciras la mañana del 5 de enero los niños desfilan arrastrando ristras de latas vacías. La costumbre dice que se trata de llamar la atención de los reyes magos que, llegados por mar, pueden ser despistados por la niebla del gigante Botafuegos. También hay quien cuenta que antes era una de las formas en que los niños llamaban la atención para pedir juguetes nuevos. Durante las últimas décadas esta tradición se ha visto muy vinculada al reciclaje. Muchos ya la denominan la fiesta del reciclaje.

8. Las ‘zambombás’ flamencas.

Son muy típicas en Jerez de la Frontera (Cádiz) y es la fiesta distintiva de las navidades jerezanas. Su origen está en las reuniones que se organizaban en estas fechas en las casas, entre vecinos, al anochecer. Las familias se encontraban en torno al fuego y compartían viandas cantando villancicos aflamencados acompañados de cante y baile. Es algo así como una juerga flamenca de temática navideña en la que no falta un instrumento musical: la zambomba. Es un instrumento de fricción que está hecho de barro u hojalata cerrado en la parte superior con una lámina de cuero tenso. En el centro del cuero se fija un palo que lo atraviesa verticalmente y que, movido arriba y abajo con la mano humedecida, genera un sonido ronco, fuerte y monótono.

9. Los Ranchos de Ánimas canarios.

Se trata de grupos musicales que nacieron en las islas Canarias durante el siglo XVI y que empezaron a recorrer las calles desde noviembre, en torno a la festividad de los santos difuntos y alargándose hasta las navidades para recaudar fondos para celebrar misas para los pobres fallecidos que no podían costearlas. Estos grupos cantan al ritmo de instrumentos de cuerda, espadas, sonajas, triángulos, castañuelas, panderos, requintos, espadas y timples. Los más antiguos y conocidos son los del pueblo de Teguise.

10. Pedir el aguinaldo.

Es tradición en muchos lugares de España que los niños y no tan niños salgan a cantar villancicos por las calles y las casas pidiendo el aguinaldo, sobre todo, en la tarde de nochebuena. Es una manera de conseguir un dinerillo extra para la hucha de los más pequeños. En muchos hogares, además, las niñas y niños hacen pequeños conciertos de villancicos y, al finalizar, la familia les entrega una pequeña recompensa.  

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